Santuario Nuestra Señora de Las Lajas Colombia – con Horario de Misas y Como llegar

Santuario Las Lajas, Santuario De Las Lajas, Potosí, Nariño, Kolumbija

Pagina de santuario

(57) 2-775-4428

Todos los dias: de 6.00 am a 6.00 pm

Historia de la Virgen de Las Lajas

En el siglo dieciocho, en Colombia, María Meneses de Quiñones, que descendía de caciques indígenas de Potosí, solía caminar la distancia de seis millas y un cuarto que separaban su villa de otra llamada Ipiales, ubicado en el Departamento de Nariño en los límites con la frontera del Ecuador.

Un día de 1754, cuando ella se acercaba al puente encima del río Guáitara, en un sitio de nombre Las Lajas (las piedras planas y lisas), se desató una terrible tormenta. Muy asustada, la pobre indígena, se refugió en una cueva al lado del camino. Sintiéndose angustiada y sola, comenzó a invocar a Nuestra Señora del Rosario, cuyo patrocinio se había hecho popular en la región gracias a los Dominicos.

Entonces, sintió que alguien le tocó la espalda y la llamó. Ella se volteó, pero no vio nada. Con gran miedo, huyó a Potosí. Días después, María regresó a Ipiales, llevando en la espalda a su hijita Rosa, que era sordomuda. Cuando llegaron a la cueva del Guáitara, ella se sentó a descansar sobre una piedra. No había terminado de acomodarse, cuando la niña se bajó de su espalda y comenzó a treparse en las piedras de la cueva, exclamando: «¡Mami! ¡Mami!, ¡Aquí hay una señora blanca con un niño en sus brazos!»

María estaba fuera de sí del espanto, pues era la primera vez que oía a su hija hablar. Y, más aún, no veía por ninguna parte las figuras que la niña describía. Muy nerviosa y con temor, colocó a la niña sobre su espalda y se fue para Ipiales. Allí les contó a parientes y amigos lo sucedido, pero nadie le creyó.

Una vez que María arregló sus asuntos en Ipiales, regresó a su casa en Potosí. Cuando llegó al sitio donde se hallaba la cueva, sin vacilar, pasó por el frente de la entrada, y entonces Rosa gritó: «¡Mami! ¡La señora blanca me está llamando!»

María no podía ver nada. Asustada en extremo, se apresuró a llevarse a la niña lejos de allí. Cuando llegó a casa, hizo el relato a sus amistades de lo que le había pasado. De esta manera, muy pronto la región entera supo del misterio de la cueva, la cual todos conocían, pues quedaba al pie de un camino muy transitado.

Aparición de la Virgen con el Niño Jesús

Unos días después, Rosa desapareció de su casa. María, angustiadísima, la buscó por todas partes, pero no la halló, hasta que su corazón de madre la hizo caer en la cuenta de que su hija debía haber ido a la cueva, pues a menudo decía que la mujer blanca la llamaba. Así pues, se apresuró a la cueva del Guáitara y se alegró muchísimo de que su corazón de madre no la había engañado. Vio a su hija arrodillada frente a la mujer blanca y jugando, cariñosa y familiarmente, con el niño, el cual había bajado de los brazos de su madre para permitirle a la niña disfrutar su divina y sublime ternura. María cayó de rodillas ante este hermoso espectáculo; había visto a la Santísima Virgen por primera vez.

Temerosa del menosprecio de sus parientes y vecinos, que no le habían creído lo que ya les había contado, María prefirió callar al respecto. Comenzó a frecuentar la cueva, y, poco a poco, la llenó de flores silvestres y velas de sebo, que su hija le ayudó a pegar en la vía de piedra.

Pasó el tiempo, y el secreto lo sabían sólo María y Rosa, hasta el día en que la niña cayó gravemente enferma y pronto murió. María, muy afligida, decidió llevar el cuerpo de la niña a los pies de la Señora del Guáitara. Allí le recordó a la Virgen todas las flores y velas que Rosa le solía llevar, y le pidió que le devolviera la vida.

Santuario de Las Lajas horario de misas

Lunes a sàbados:

  • 6.00 am – 7.00 am – 9,00 am – 11,00 am – 3.00 pm- 5.00 pm

Domingos:

  • 6.00 am – 7.00 am- 8.00 am- 9.00 am– 10.00 am – 11.00 am – 12.00 -3.00 pm – 5.00 pm

Confesiones

Todos los días de 8am a 12:00 MD. De 2:00 PM a 5:00 PM

El Santuario de Nuestra Señora de la Lajas

El precioso santuario estilo gótico está edificado sobre el lugar del milagro en Guáitara, en los Andes colombianos, a 7 kms de la ciudad de Ipiales y 11 kms del puente de Rumichaca que une Colombia y Ecuador. Es un lugar de extraordinaria belleza escogido por la Madre para prodigar su amor. La

Basílica también es una obra preciosa edificada sobre la pendiente del río. La imagen se encuentra en el punto central sobre el altar. Cada 16 de septiembre, fecha de su aparición, millares de peregrinos acuden al santuario para honrar la Virgen y rezar junto con ella.

Uno de los más populares benefactores del templo de las Lajas fue «el ciego Rivera», quien sin la luz de sus ojos recorrió campos, pueblos y ciudades mendigando dinero para comprar materiales con los cuales construirle el santuario a Nuestra Señora. Es el amor a la Madre que no repara en sacrificios con tal de poder levantarle un templo digno de tan Gran Benefactora. Nos podemos imaginar cómo le habrá recompensado Ella en la eternidad.

El arquitecto Espinoza la construyó con obreros que no sabían nada de construcción. Labradores campesinos a los cuales él tenía que enseñarles desde el modo como se hace una formaleta hasta la proporción en que hay que mezclar la arena y el cemento. Pero la buena voluntad pudo más que las dificultades que se presentaban. Y trabajando fueron aprendiendo.

Qué hermoso que cuando nos presentemos a Jesucristo en el día del juicio para que nos señale nuestro puesto en la eternidad, le podamos oír decir: «He oído a mi Madre hablar bien de ti».

Historia de los cuatro Templos 

Primer templo (1754)
A raíz de esta aparición, la noticia es expandida a Ipiales y sus alrededores y se inició la construcción de la primera iglesia pajiza por Fray Gabriel Villafuerte en 1754.

Segundo templo (1858-1893)
En 1769 Fray Luis Herrero da licencia a Manuel Ribera para la colecta de limosnas en Colombia y Ecuador. El 21 de Abril de 1769 Eusebio Mejía y Navarro (Cura Obrero) inicia la construcción del segundo templo que termino 7 años más tarde.

Tercer templo (1859-1893)
Construido por el padre José María Burbano y Lara, con la dirección de los arquitectos ecuatorianos Mariano Aulestia y Simón Atapuma. El sacerdote Henry Collins fue el encargado por la capellanía, el cual mando a taladrar un socavón para hacer la hermosa cascada artificial.

Cuarto templo (1916)
El 1 de enero de 1916 se da inicio a la bendición de la primera piedra del actual templo, participan de su construcción los capellanes: José María Cabrera, Ángel María Chamorro, Justino C. Mejía y Mejía y los arquitectos Lucindo Espinosa (Nariñense) y Gualberto Pérez (ecuatoriano) y muchos obreros que silenciosamente hicieron posible que se construyera este majestuoso templo. El Santuario del siglo XIV, se compone de tres naves cubiertas con bóveda de crucería. Tres torres terminan en aguijas decoradas con grumos y frondas; ventanales, rosetones, arbotantes, contra fuente y pináculos, componen el conjunto exterior.

El origen:

Lunes a sàbados:

  • 6.00 am – 7.00 am – 9,00 am – 11,00 am – 3.00 pm- 5.00 pm

Domingos:

  • 6.00 am – 7.00 am- 8.00 am- 9.00 am– 10.00 am – 11.00 am – 12.00 -3.00 pm – 5.00 pm

Todos los días de 8am a 12:00 MD. De 2:00 PM a 5:00 PM

Oracion de la Virgen de Las Lajas

(Para rezarla una vez cada mes)

Santísima Señora de Las Lajas que has sido constituida como
Auxiliadora de los cristianos y bendices y proteges las casas dónde está
expuesta y es honrada tu sagrada imagen: Te elegimos hoy para siempre por
señora y dueña de esta casa y te pedimos que te dignes demostrar en ella
tu poderoso auxilio, preservándola (lo) de las enfermedades, el fuego, del
rayo, las inundaciones, de los terremotos, de los ladrones, de las discordias
y de los peligros de la guerra. Bendice y protege a las personas que aquí habitan
y concédeles la paz, una gran fe, verdadero amor a Dios y al prójimo, paciencia
en las penas, esperanza en la vida eterna, felicidades en de trabajo, empleo
y estudio, y la gracia de evitar los malos ejemplos, del vicio, el pecado,
la condenación eterna y todas las demás desgracias y accidentes

Oh Señora sin pecado concebida
ruega por nosotros que
recurrimos a ti

El Santuario de Nuestra Señora de la Lajas

El precioso santuario estilo gótico está edificado sobre el lugar del milagro en Guáitara, en los Andes colombianos, a 7 kms de la ciudad de Ipiales y 11 kms del puente de Rumichaca que une Colombia y Ecuador. Es un lugar de extraordinaria belleza escogido por la Madre para prodigar su amor. La Basílica también es una obra preciosa edificada sobre la pendiente del río. La imagen se encuentra en el punto central sobre el altar.
Cada 16 de septiembre, fecha de su aparición, millares de peregrinos acuden al santuario para honrar la Virgen y rezar junto con ella.

Uno de los más populares benefactores del templo de las Lajas fue «el ciego Rivera», quien sin la luz de sus ojos recorrió campos, pueblos y ciudades mendigando dinero para comprar materiales con los cuales construirle el santuario a Nuestra Señora. Es el amor a la Madre que no repara en sacrificios con tal de poder levantarle un templo digno de tan Gran Benefactora. Nos podemos imaginar cómo le habrá recompensado Ella en la eternidad.

El arquitecto Espinoza la construyó con obreros que no sabían nada de construcción. Labradores campesinos a los cuales él tenía que enseñarles desde el modo como se hace una formaleta hasta la proporción en que hay que mezclar la arena y el cemento. Pero la buena voluntad pudo más que las dificultades que se presentaban. Y trabajando fueron aprendiendo.

Qué hermoso que cuando nos presentemos a Jesucristo en el día del juicio para que nos señale nuestro puesto en la eternidad, le podamos oír decir: «He oído a mi Madre hablar bien de ti».

Historia de la Virgen de Las Lajas

En el siglo dieciocho, en Colombia, María Meneses de Quiñones, que descendía de caciques indígenas de Potosí, solía caminar la distancia de seis millas y un cuarto que separaban su villa de otra llamada Ipiales, ubicado en el Departamento de Nariño en los límites con la frontera del Ecuador.

Un día de 1754, cuando ella se acercaba al puente encima del río Guáitara, en un sitio de nombre Las Lajas (las piedras planas y lisas), se desató una terrible tormenta. Muy asustada, la pobre indígena, se refugió en una cueva al lado del camino. Sintiéndose angustiada y sola, comenzó a invocar a Nuestra Señora del Rosario, cuyo patrocinio se había hecho popular en la región gracias a los Dominicos.

Entonces, sintió que alguien le tocó la espalda y la llamó. Ella se volteó, pero no vio nada. Con gran miedo, huyó a Potosí. Días después, María regresó a Ipiales, llevando en la espalda a su hijita Rosa, que era sordomuda. Cuando llegaron a la cueva del Guáitara, ella se sentó a descansar sobre una piedra. No había terminado de acomodarse, cuando la niña se bajó de su espalda y comenzó a treparse en las piedras de la cueva, exclamando: «¡Mami! ¡Mami!, ¡Aquí hay una señora blanca con un niño en sus brazos!»

María estaba fuera de sí del espanto, pues era la primera vez que oía a su hija hablar. Y, más aún, no veía por ninguna parte las figuras que la niña describía. Muy nerviosa y con temor, colocó a la niña sobre su espalda y se fue para Ipiales. Allí les contó a parientes y amigos lo sucedido, pero nadie le creyó.

Una vez que María arregló sus asuntos en Ipiales, regresó a su casa en Potosí. Cuando llegó al sitio donde se hallaba la cueva, sin vacilar, pasó por el frente de la entrada, y entonces Rosa gritó: «¡Mami! ¡La señora blanca me está llamando!»

María no podía ver nada. Asustada en extremo, se apresuró a llevarse a la niña lejos de allí. Cuando llegó a casa, hizo el relato a sus amistades de lo que le había pasado. De esta manera, muy pronto la región entera supo del misterio de la cueva, la cual todos conocían, pues quedaba al pie de un camino muy transitado.