Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe Mexico + Horario de Misas

Basilica of Our Lady of Guadalupe, Villa Gustavo A. Madero, Ciudad de México, Mehika

Pagina de santuario

01 55 5118 0500

Cada dia: a 6:00 de 21.00

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, el recinto mariano más visitado del mundo.

Se complace en recibir a cada uno de sus peregrinos de tierras nacionales o extranjeras, que día a día llegan con toda su fe y esfuerzo a los pies de su Morenita Amada; la Santísima Virgen de Guadalupe.

Es el templo más importante del Recinto Guadalupano desde 1976, ya que es el lugar donde se resguarda y muestra la Tilma de San Juan Diego, en la cual se encuentra plasmada la Sagrada Imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe.

Como parte de la bienvenida a todos los peregrinos, la Institución cuenta con múltiples servicios, entre ellos: Las visitas guiadas, que durante años los ha acompañado paso a paso a develar la historia del Acontecimiento Guadalupano, a través de una experiencia inesperada.

Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe Mexico + Horario de misas en la basilica de guadalupe

Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe Mexico

Coming to Mexico City and having the best stay:

Síntesis de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego

Diciembre de 1531 Introducción

Las Apariciones de Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, la milagrosa estampación de su Santa Imagen en el humilde ayate de su vidente y su mensaje de amor por nosotros tienen como fin principal anunciar a su amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, a los pueblos que habitaban el «nuevo mundo».

Primera Aparición: Sábado 9 de diciembre en la madrugada.

Juan Diego oye cantos de pájaros. Le llaman por su nombre; sube a la cumbre del cerro del Tepeyac y ve a la Niña que le ordena ir ante el Obispo para pedirle un templo en el llano. «Hijito mío el más amado: yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios…, mucho quiero tengan la bondad de construirme mi templecito…Allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores».

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Segunda Aparición: Sábado 9 de diciembre aproximadamente a las 5 de la tarde.

Juan Diego vuelve a la cumbre y da cuenta de la incredulidad del Obispo y pide que escoja otro mensajero. Pero la Virgen le confirma en su misión y le ordena insistir al día siguiente. «Hijito mío el más pequeño: es indispensable que sea totalmente por tu intervención que se lleve a cabo mi deseo. Muchísimo te ruego y con rigor te mando, que mañana vayas otra vez a ver al Obispo. Y hazle oír muy claro mi voluntad, para que haga mi templo que le pido».

Tercera Aparición: Domingo 10 de diciembre como a las 3 de la tarde.

Nuevamente en la cumbre, Juan Diego refiere su segunda entrevista con el Obispo. Aún no le cree y le ordena pedir a la Señora alguna señal. La Virgen ordena a Juan Diego que vuelva al cerro al día siguiente para recibir la señal que le dará. «Así está bien, hijito mío, el más amado. Mañana de nuevo vendrás aquí para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la señal que te pide. Con eso enseguida te creerá, y ya para nada desconfiará de ti». Juan Diego, no vuelve por la enfermedad de su tío Juan Bernardino.

Cuarta Aparición: Martes 12 de diciembre muy de madrugada.

Ante la gravedad de su tío, Juan Diego sale a México para buscar un sacerdote. Rodeó el cerro para que la Virgen no lo encontrara. Pero ella sale a su encuentro; lo tranquiliza de la enfermedad de su tío: «Te doy la plena seguridad de que ya sanó»: Lo envía a la cumbre por las rosas que serán la señal, A su regreso, la Virgen le dice: «Hijito queridísimo: estas diferentes flores son la prueba, la señal que le llevarás al Obispo. De parte mía le dirás que por favor vea en ella mi deseo, y con eso, ejecute mi voluntad».

Quinta Aparición: Martes 12 de diciembre muy de madrugada.

Al mismo tiempo que se aparece a Juan Diego, se aparece a Juan Bernardino, tío del vidente, en su casa le cura de sus enfermedades y le manifiesta su nombre y pide que de ahora en adelante,»a su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la SIEMPRE VIRGEN SANTA MARIA DE GUADALUPE».

La estampación en la Tilma: Martes 12 de diciembre al mediodía.

En la casa del Obispo Fray Juan de Zumárraga, Juan Diego muestra las rosas que llevaba en su ayate, señal dada por la Virgen. «Desplegó su tilma, donde llevaba las flores. Y así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores preciosas, en ese mismo instante… apareció de improviso en el humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de venerarla en lo que es su hogar predilecto, su templo del Tepeyac».


 
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Horario de misas en la Basilica de Guadalupe

  • 06:00 hrs.
  • 07:00 hrs.
  • 07:45 hrs.
  • 08:30 hrs. Laudes
  • 09:00 hrs. Misa Coral del Cabildo
  • 10:00 hrs.
  • 11:00 hrs.
  • 12:00 hrs.
  • 13:00 hrs.
  • 14:00 hrs.
  • 15:00 hrs.
  • 16:00 hrs.
  • 17:00 hrs. Rezo del Santo Rosario de lunes a jueves
  • 18:00 hrs.
  • 19:00 hrs.
  • 20:00 hrs.

Acto Penitencial los viernes de 11:00 a 13:00 hrs. (no se celebran misas en este horario)

Capilla del Santísimo (interior de la Basílica)

Abierto de lunes a domingo 7:00 a 19:00 hrs.

Capilla de San José (interior de la Basílica)

Misas de Lunes a Viernes

  • 10:30 hrs.
  • 11:30 hrs.
  • 12:30 hrs.
  • 13:30 hrs.
  • 17:00 hrs.

Misas Sábados y Domingos

  • 10:30 hrs.
  • 11:30 hrs.
  • 12:30 hrs.
  • 13:30 hrs.
  • 16:00 hrs.
  • 17:00 hrs.
  • 18:00 hrs.

Abierto de lunes a domiongo de 07:00 a 18:00 hrs. Viernes, sábados y domingos: Ceremonias

Cripta Guadalupana (interior de la Basílica)

Abierto de lunes a domingo de 9:00 a 17:00 hrs.
Misa todos los días a las 12:00 hrs.

Capilla de San Miguel (Cerrito)

Templo de especial relevancia y cariño, porque en sus alrededores Nuestra Amada Madre, la Virgen de Guadalupe, se encontró por primera vez con Juan Diego y brotaron las rosas que el indito llevó a la presencia de Fray Juan de Zumárraga como señal.

Abierto de lunes a domingo de 7:00 a 17:30 hrs.
Misas de lunes a domingo a las 12:00 hrs.

Templo Expiatorio a Cristo Rey (Antigua Basílica)

También llamado la Antigua Basílica de Guadalupe, este templo es de gran belleza barroca, fue hogar de la Virgen de Guadalupe durante 267 años, desde su apertura en 1709.

Abierto de lunes a domingo de 08:00 hrs. a 18:00 hrs.

Adoración al Santísimo de lunes a domingo de 9:00 a 18:30 hrs.

Misas Sábados y Domingos

  • 10:00 hrs.
  • 12:00 hrs.
  • 16:00 hrs.

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Capilla de Bendiciones

Horario de Atención
Lunes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs.

Carillón (Campanario y reloj de la Basílica)

Representación de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego
(con figuras robóticas computarizadas)

Horarios

  • 10:00 hrs.
  • 12:00 hrs.
  • 14:00 hrs.
  • 16:00 hrs.

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Servicios

Recepción, Misas y Donativos (Módulo en la Planta Baja de la Basílica)

Horario de Atención de Lunes a Domingo
Misas al Tel. (55) 5118-0500, Ext. 405 y 406
Misas con fecha de 9:00 a 16:30 hrs.
Misas sin fecha de 7:00 a 19:00 hrs.

Informes Generales al Teléfono: (55) 5118-0500 Ext. 402 y 404
Correo: [email protected]

Conoce el apartado especial de Recepción, Misas y Donativos

Colecturía (Artículos Religosos)

Horario de Atención
Lunes a Sábado de 08:00 a 19:45 hrs.
Domingo de 08:00 a 18:45 hrs.
Teléfono (55) 5118-0500 Ext. 457

Conoce el apartado especial de Colecturía (Artículos Religiosos)

Como Llegar

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe se encuentra en el Norte de la Ciudad de México. La dirección es la siguiente:

Plaza de las Américas núm. 1
Col. Villa de Guadalupe
Delegación Gustavo A. Madero
C.P. 07050
México, D.F.

Teléfono: 01(55)5118 0500
Fax: 01(55)5118 0599

El santuario guadalupano se encuentra a corta distancia a pie de las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo «Metro»

La Villa-Basílica
(Línea 6 Martín Carrera-El Rosario)

y Deportivo 18 de Marzo
(Línea 3 Universidad-Indios Verdes)

ESTACIONAMIENTO
El santuario cuenta con dos estacionamientos subterráneos con accesos por Av. de los Misterios y la calle Fray Juan de Zumárraga, con capacidad para 1000 automóviles.

 

El Museo de la Basílica de Guadalupe

El Museo de la Basílica de Guadalupe es una institución privada, de carácter público, permanente y sin fines de lucro, que tiene el compromiso de servir de intermediario en la transmisión del mensaje Guadalupano y católico. De esta forma, uno de sus principales objetivos es colocar en alto los valores espirituales, a través de su invaluable colección de arte religioso y sacro, sin olvidar su importancia como parte del patrimonio cultural del pueblo mexicano.

Visitas Guiadas en el Recinto Guadalupano

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, el recinto mariano más visitado del mundo, se complace en recibir a cada uno de sus peregrinos de tierras nacionales o extranjeras, que día a día llegan con toda su fe y esfuerzo a los pies de su Morenita Amada; la Santísima Virgen de Guadalupe.

Como parte de la bienvenida a todos los peregrinos, la Institución cuenta con múltiples servicios, entre ellos: Las visitas guiadas, que durante años los ha acompañado paso a paso a develar la historia del Acontecimiento Guadalupano, a través de una experiencia inesperada.

La experiencia por vivir es distinta para cada uno de los grupos, pero siempre el pilar principal es que todos sientan viva, a Nuestra Santísima Virgen de Guadalupe en sus corazones.

Durante la visita se narra cada una de las apariciones, mientras se visitan los templos que integran el Recinto: La Nueva Basílica, de una arquitectura moderna, que en su exterior emula la figura del manto de la Virgen que cobija a todos sus hijos que vienen a visitarla y que en su interior se encuentra el tesoro más grande: la tilma de San Juan Diego; donde está plasmada la Imagen de Nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe; mostrando en su bella imagen su embarazo, presencia viva de Jesús.

Recorridos

Se ofrece un recorrido por los recintos de su elección y disponibilidad, contamos con:

-Basílica de Guadalupe
-Templo Expiatorio de Cristo Rey (Antigua Basílica de Guadalupe)
-Capilla del Cerrito
-Capilla del Pocito
-Ex-Convento de las Capuchinas
-Parroquia de Indios
-Carrillón
-Museo

Oración a la Santísima Virgen María

Amorosísima y tierna Madre mía. En quien he puesto toda mi confianza no se con que voces pedirte, me alcances del Sagrado Corazón las gracias que solicito.

Yo apuro mi mente y en ella no encuentro frases que interrumpan mi dolor.

He llorado Señora, pero mis lágrimas carecen de elocuencia, he suplicado mucho, mucho pero mi aliento corrompido en la maldad, tal vez no llegará a tus pies. María dulce Madre, tú que conoces el lenguaje de tus hijos, traduce el mío balbuciente y torpe; aclara mi humilde petición y se tú quien me interprete para con Jesús: Dile que no se hablar, que mi lengua de mortal sólo vierte frases en el idioma de los hombres.

Haz Señora que fije sus divinos ojos en esta alma pobre que expira en el dolor. Pídele y ruégale que corone mis deseos, que favorezca mis peticiones y que escuche esta oración en memoria de sus agonías. Y aunque el nada me conceda ¿Tú me desampararas Madre mía?, ¿Quedaran sin ser escuchadas las suplicas que hoy te hago? En fin Señora, si no encuentro remedio a mis congojas, tú pediste y no me conviene, que se haga tú santísima voluntad. Son las amarguras, que por mis culpas merezco. Amén.

Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí y por el mundo entero… (3 veces)

Oración a la Virgen de Guadalupe

¡Oh Virgen Inmaculada,
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado,
Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
De una plena fidelidad a Jesucristo a su Iglesia:
No nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos
Los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios
y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares
la gracia de amar y de respetar la vida que comienza
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
Para que estén muy unidas, y bendice a la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión,
Enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a Él, mediante la confesión de nuestra culpas
y pecados en el sacramento de la Penitencia,
que trae sosiego al alma.

Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos,
Que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,
Con nuestros corazones libres de mal y de odios,
Podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

México, enero de 1979. Juan Pablo II

El origen:

Visitas Guiadas en el Recinto Guadalupano

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, el recinto mariano más visitado del mundo, se complace en recibir a cada uno de sus peregrinos de tierras nacionales o extranjeras, que día a día llegan con toda su fe y esfuerzo a los pies de su Morenita Amada; la Santísima Virgen de Guadalupe.

Como parte de la bienvenida a todos los peregrinos, la Institución cuenta con múltiples servicios, entre ellos: Las visitas guiadas, que durante años los ha acompañado paso a paso a develar la historia del Acontecimiento Guadalupano, a través de una experiencia inesperada.

La experiencia por vivir es distinta para cada uno de los grupos, pero siempre el pilar principal es que todos sientan viva, a Nuestra Santísima Virgen de Guadalupe en sus corazones.

Durante la visita se narra cada una de las apariciones, mientras se visitan los templos que integran el Recinto: La Nueva Basílica, de una arquitectura moderna, que en su exterior emula la figura del manto de la Virgen que cobija a todos sus hijos que vienen a visitarla y que en su interior se encuentra el tesoro más grande: la tilma de San Juan Diego; donde está plasmada la Imagen de Nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe; mostrando en su bella imagen su embarazo, presencia viva de Jesús.

Recorridos

Se ofrece un recorrido por los recintos de su elección y disponibilidad, contamos con:

-Basílica de Guadalupe
-Templo Expiatorio de Cristo Rey (Antigua Basílica de Guadalupe)
-Capilla del Cerrito
-Capilla del Pocito
-Ex-Convento de las Capuchinas
-Parroquia de Indios
-Carrillón
-Museo

Dirección

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe se encuentra en el Norte de la Ciudad de México.

La dirección es la siguiente:

Plaza de las Américas núm. 1
Col. Villa de Guadalupe
Delegación Gustavo A. Madero
C.P. 07050
México, D.F.

Teléfono: 01(55)5118 0500
Fax: 01(55)5118 0599

El santuario guadalupano se encuentra a corta distancia a pie de las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo «Metro»

  • La Villa-Basílica
    (Línea 6 Martín Carrera-El Rosario)
  • y Deportivo 18 de Marzo – (Línea 3 Universidad-Indios Verdes)

ESTACIONAMIENTO

El santuario cuenta con dos estacionamientos subterráneos con accesos por Av. de los Misterios y la calle Fray Juan de Zumárraga, con capacidad para 1000 automóviles.

Horarios Misas de Lunes a Domingo – Basílica de Santa María de Guadalupe

  • 06:00 hrs.
  • 07:00 hrs.
  • 07:45 hrs.
  • 08:30 hrs. Laudes
  • 09:00 hrs. Misa Coral del Cabildo
  • 10:00 hrs.
  • 11:00 hrs.
  • 12:00 hrs.
  • 13:00 hrs.
  • 14:00 hrs.
  • 15:00 hrs.
  • 16:00 hrs.
  • 17:00 hrs. Rezo del Santo Rosario de lunes a jueves
  • 18:00 hrs.
  • 19:00 hrs.
  • 20:00 hrs.

Acto Penitencial los viernes de 11:00 a 13:00 hrs. (no se celebran misas en este horario)

 

Capilla de San José (interior de la Basílica)

Misas de Lunes a Viernes

  • 10:30 hrs.
  • 11:30 hrs.
  • 12:30 hrs.
  • 13:30 hrs.
  • 17:00 hrs.

Misas Sábados y Domingos

  • 10:30 hrs.
  • 11:30 hrs.
  • 12:30 hrs.
  • 13:30 hrs.
  • 16:00 hrs.
  • 17:00 hrs.
  • 18:00 hrs.

Abierto de lunes a domiongo de 07:00 a 18:00 hrs. Viernes, sábados y domingos: Ceremonias

Cripta Guadalupana (interior de la Basílica)

Abierto de lunes a domingo de 9:00 a 17:00 hrs.
Misa todos los días a las 12:00 hrs.

Capilla de San Miguel (Cerrito)

Templo de especial relevancia y cariño, porque en sus alrededores Nuestra Amada Madre, la Virgen de Guadalupe, se encontró por primera vez con Juan Diego y brotaron las rosas que el indito llevó a la presencia de Fray Juan de Zumárraga como señal.

Abierto de lunes a domingo de 7:00 a 17:30 hrs.
Misas de lunes a domingo a las 12:00 hrs.

Templo Expiatorio a Cristo Rey (Antigua Basílica)

Abierto de lunes a domingo de 08:00 hrs. a 18:00 hrs.

Misas Sábados y Domingos

  • 10:00 hrs.
  • 12:00 hrs.
  • 16:00 hrs.

Oración a la Santísima Virgen María

Amorosísima y tierna Madre mía. En quien he puesto toda mi confianza no se con que voces pedirte, me alcances del Sagrado Corazón las gracias que solicito.

Yo apuro mi mente y en ella no encuentro frases que interrumpan mi dolor.

He llorado Señora, pero mis lágrimas carecen de elocuencia, he suplicado mucho, mucho pero mi aliento corrompido en la maldad, tal vez no llegará a tus pies. María dulce Madre, tú que conoces el lenguaje de tus hijos, traduce el mío balbuciente y torpe; aclara mi humilde petición y se tú quien me interprete para con Jesús: Dile que no se hablar, que mi lengua de mortal sólo vierte frases en el idioma de los hombres.

Haz Señora que fije sus divinos ojos en esta alma pobre que expira en el dolor. Pídele y ruégale que corone mis deseos, que favorezca mis peticiones y que escuche esta oración en memoria de sus agonías. Y aunque el nada me conceda ¿Tú me desampararas Madre mía?, ¿Quedaran sin ser escuchadas las suplicas que hoy te hago? En fin Señora, si no encuentro remedio a mis congojas, tú pediste y no me conviene, que se haga tú santísima voluntad. Son las amarguras, que por mis culpas merezco. Amén.

Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí y por el mundo entero… (3 veces)

Oración a la Virgen de Guadalupe

¡Oh Virgen Inmaculada,
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado,
Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
De una plena fidelidad a Jesucristo a su Iglesia:
No nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos
Los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios
y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares
la gracia de amar y de respetar la vida que comienza
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
Para que estén muy unidas, y bendice a la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión,
Enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a Él, mediante la confesión de nuestra culpas
y pecados en el sacramento de la Penitencia,
que trae sosiego al alma.

Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos,
Que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,
Con nuestros corazones libres de mal y de odios,
Podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

México, enero de 1979. Juan Pablo II

Traducción y comentarios de Mons. José Luis Guerrero Rosado

EL GRAN ACONTECIMIENTO – INTRODUCCIÓN

Aquí se cuenta, se ordena, cómo hace poco, en forma por demás maravillosa, el amor de la perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, nuestra venerable Señora y Reina, la hizo visible allá en el Tepeyac, que se conoce [ahora] como Guadalupe. En un principio se dignó dejarse ver de un indito de nombre Juan Diego, y, al final, su amor nos entregó su preciosa y amada imagen en la presencia del reciente Obispo Don Fray Juan de Zumárraga.

AMBIENTACIÓN

1.- Diez años después de sojuzgada la ciudad de México, ya por tierra la flecha y el escudo, [acabada la guerra], ya por doquier sosegados sus aguas y sus montes, [las ciudades], 2.- así como brotó, ya macolla, ya revienta sus yemas la adquisición de la verdad, el conocimiento de Quien es causa de toda vida: el verdadero Dios.

3.- Entonces, en el año 1531, a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un caballero indio, pobre pero digno, 4.- su nombre era Juan Diego, casateniente, por lo que se dice, allá en Cuautitlán, 5.- y, en lo eclesiástico, todo aquello era aún jurisdicción de Tlaltelolco.

PRIMERA APARICIÓN

6.- Era sábado, muy de madrugada, lo movía su interés por Dios [respondiendo a] su insistente llamada. 7.- Y cuando vino a llegar al costado del cerrito, en el sitio llamado Tepeyac, despuntaba ya el alba. 8.- Oyó claramente sobre el cerrito cantar, como cantan diversos pájaros preciosos. Al interrumpir su gorjeo, como que les coreaba el cerro, sobremanera suave, agradabilísimo, su trino sobrepujaba al del coyoltótotl y del tzinitzcan y al de otras preciosas aves canoras.

9.- Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura es mi mérito, mi merecimiento lo que ahora oigo? ¿Quizá solamente estoy soñando? ¿Acaso estoy dormido y sólo me lo estoy imaginando? 10.- ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso ya en el sitio del que siempre nos hablaron los ancianos, nuestros antepasados, todos nuestros abuelos: en su tierra florida, en su tierra de nuestro sustento, en su patria celestial?

11.- Tenía fija la mirada en la cumbre del cerrito, hacia el rumbo por donde sale el sol, porque desde allí algo hacía prorrumpir el maravilloso canto celestial.

12.- Y tan pronto como cesó el canto, cuando todo quedó en calma, entonces oye que lo llaman de arriba del cerrito, le convocan: <<-Mi Juanito, mi Juan Dieguito>>.

13.- En seguida, pero al momento, se animó a ir allá a donde era llamado. En su corazón no se agitaba turbación alguna, ni en modo alguno nada lo perturbaba, antes se sentía muy feliz, rebosante de dicha. Fue pues a subir al montecito, fue a ver de dónde era llamado.

14.- Y al llegar a la cumbre del cerrito, tuvo la dicha de ver a una Doncella, que por amor a él estaba allí de pie, 15.- la cual tuvo la delicadeza de invitarlo a que viniera ‘juntito’ a Ella. 16.- Y cuando llegó a su adorable presencia, mucho se sorprendió por la manera que, sobre toda ponderación, destacaba su maravillosa majestad: 17.- sus vestiduras resplandecían como el sol, como que reverberaban, 18.- y la piedra, el risco en que estaba de pie, como que lanzaba flechas de luz; 19.- su excelsa aureola semejaba al jade más precioso, a una joya, 20.- la tierra como que bullía de resplandores, cual el arco iris en la niebla. 21.- Y los mezquites y nopales, y las otras varias yerbezuelas que ahí se dan, parecían esmeraldas. Cual la más fina turquesa su follaje, y sus troncos, espinas y ahuates deslumbraban como el oro.

22.- Ante su presencia se postró. Escuchó su venerable aliento, su amada palabra, infinitamente grata, aunque al mismo tiempo majestuosa, fascinante, como de un amor que del todo se entrega. 23.- Se dignó decirle: <<-Escucha bien, hijito mío el más pequeño, mi Juanito: ¿A dónde te diriges?>> 24.- Y él le contestó: <<-Mi señora, mi reina, mi muchachita, allá llegaré a tu casita de México Tlatelolco. Voy en pos de las cosas de Dios que se dignan darnos, enseñarnos, quienes son imágenes del Señor, nuestro Dueño, nuestros sacerdotes>>.

25.- Acto continuo con él dialoga, le hace el favor de descubrirle su preciosa y santa voluntad, 26.- le comunica: <<-Ten la bondad de enterarte, por favor pon en tu corazón, hijito mío el más amado, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, y tengo el privilegio de ser Madre del verdaderísimo Dios, de Ipalnemohuani, (Aquel por quien se vive), de Teyocoyani (del Creador de las personas), de Tloque Nahuaque (del Dueño del estar junto a todo y del abarcarlo todo), de Ilhuicahua Tlaltipaque (del Señor del Cielo y de la Tierra). Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, 27.- para allí mostrárselo a Ustedes, engrandecerlo, 28.- entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación.

29.- Porque en verdad yo me honro en ser madre compasiva de todos Ustedes, 30.- tuya y de todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno, 31.- y de los demás variados linajes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que me honren confiando en mi intercesión.

32.- Porque allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores.

33.- Y para realizar con toda certeza lo que pretende Él, mi mirada misericordiosa, ojalá aceptes ir a al palacio del Obispo de México, y le narres cómo nada menos que yo te envío de embajador para que le manifiestes cuan grande y ardiente deseo tengo de que aquí me provea de una casa, de que me levante en el llano mi templo. Absolutamente todo, con todos sus detalles, le contarás: cuanto has visto y admirado, y lo que has oído.

34.- Y quédate seguro de que mucho te lo voy a agradecer y a pagártelo, 35.- pues te enriqueceré, te glorificaré, 36.- Y mucho merecerás con esto que yo recompense tu cansancio, tu molestia de ir a ejecutar la embajada que te confiero.

37.- Ya has oído, Hijo mío el más amado, mi aliento, mi palabra: ¡Ojalá aceptes ir y tengas la bondad de poner todo tu esfuerzo!>>

ENTREVISTA CON ZUMARRAGA

38.- E inmediatamente en su presencia se postró, respetuosamente le dijo: <<-Señora mía, mi Niña, por supuesto que ya voy para poner por obra tu venerable aliento, tu amada palabra. Por ahora de ti me despido, yo, tu humilde servidor.>> 39.- En seguida bajó para ir a poner por obra su encargo: Vino a tomar la calzada que viene derecho a México. 40.- Y cuando hubo llegado al interior de la ciudad, de inmediato y directo se fue al palacio del Obispo que muy recientemente había llegado de Jefe de Sacerdotes, cuyo reverendo nombre era D. Fray Juan de Zumárraga, Sacerdote de San Francisco.

41.- Y al llegar, de inmediato hace el intento de verlo, rogando a sus servidores, sus domésticos, que vayan a anunciarlo. 42.- Al cabo de una espera un tanto excesiva, vienen a llamarlo cuando el Señor Obispo tuvo a bien convocarlo para que pasara. 43.- Y en cuanto entró, en seguida en su presencia se arrodilló, se postró. Luego ya le declara, le narra el venerable aliento, la preciosa palabra de la Reina del Cielo, su mensaje, y también le refirió respetuosamente todas las cosas que admiró, que miró, que escuchó. 44.- Y cuando hubo escuchado todas sus palabras, su mensaje, como que no del todo le dio crédito. 45.- Le respondió, se dignó decirle: <<-Hijito mío, otra vez vendrás, aún con calma te oiré, muy aun desde el principio lo miraré, pensaré lo que te hizo venir acá, tu voluntad, tu deseo.>>

SEGUNDA APARICIÓN

46.- Salió, pues, abatido de tristeza porque su encomienda no se realizó de inmediato.

47.- En seguida se regresó. Poco después, ya al acabar el día, se vino luego en derechura a la cumbre del cerrito,

48.- y allí tuvo la grande suerte de reencontrar a la Reina del Cielo, allí precisamente donde por primera vez la había visto. Lo estaba esperando bondadosamente.

49.- Y apenas la miró, se postró en su presencia, se arrojó por tierra, tuvo el honor de decirle:

50.- <<Dueña mía, Señora, Reina, Hijita mía la más amada, mi Virgencita, fui allá donde Tú me enviaste como mensajero, fui a cumplir tu venerable aliento, tu amable palabra. Aunque muy difícilmente, entré al lugar del estrado del Jefe de los Sacerdotes. Lo vi, en su presencia expuse tu venerable aliento, tu amada palabra, como tuviste la bondad de mandármelo>>. 51.- <<Me recibió amablemente y me escuchó bondadosamente, pero, por la manera como me respondió, su corazón no quedó satisfecho, no lo estima cierto. 52.- Me dijo: Otra vez vendrás, aún con más calma te oiré, muy aun desde el principio examinaré la razón por la que has venido, tu deseo, tu voluntad.>> 53.- <<Me di perfecta cuenta, por la forma cómo me contestó, que piensa que el templo que Tú te dignas concedernos el privilegio de edificarte aquí, quizá es mera invención mía, que tal vez no es de tus venerados labios. 54.-Por lo cual, mucho te ruego, Señora mía, mi Reina, mi Virgencita, que ojalá a alguno de los ilustres nobles, que sea conocido, respetado, honrado, a él le concedas que se haga cargo de tu venerable aliento, de tu preciosa palabra para que sea creído.>> 55.- <<Porque yo en verdad no valgo nada, soy mecapal, soy cacaxtle, soy cola, soy ala, sometido a hombros y a cargo ajeno, no es mi paradero ni mi paso allá donde te dignas enviarme, Virgencita mía, Hijita mía la más amada, Señora, Reina. 56.- Por favor, perdóname: afligiré tu venerado rostro, tu amado corazón. Iré a caer en tu justo enojo, en tu digna cólera, Señora, Dueña mía>>.

57.- Y la siempre gloriosa Virgen tuvo la afabilidad de responderle: 58.- <<-Escucha, hijito mío el más pequeño, ten por seguro que no son pocos mis servidores, mis embajadores mensajeros a quienes podría confiar que llevaran mi aliento, mi palabra, que ejecutaran mi voluntad; 59.- mas es indispensable que seas precisamente tú quien negocie y gestione, que sea totalmente por tu intervención que se verifique, que se lleve a cabo mi voluntad, mi deseo. 60.- Y muchísimo te ruego, hijito mi consentido, y con rigor te mando, que mañana vayas otra vez a ver al Obispo. 61.- Y de mi parte adviértele, hazle oír muy claro mi voluntad, mi deseo para que realice, para que haga mi templo que le pido. 62.- Y de nuevo comunícale de que manera nada menos que yo, yo la siempre Virgen María, la Venerable Madre de Dios, allá te envío de mensajero.>>

63.- Y Juan Diego le respondió respetuosamente, le dijo reverentemente: <<-Señora mía, Reina, Virgencita mía, ojalá que no aflija yo tu venerable rostro, tu amado corazón; con el mayor gusto iré, voy ciertamente a poner en obra tu venerable aliento, tu amada palabra; de ninguna manera me permitiré dejar de hacerlo, ni considero penoso el camino. 64.- Iré, pues, desde luego, a poner en obra tu venerable voluntad, pero bien puede suceder que no sea favorablemente oído, o, si fuere oído, quizá no seré creído; pero 65.- mañana, por la tarde, cuando se ponga el sol, vendré a devolver a tu venerable aliento, a tu amada palabra lo que me responda el Jefe de los Sacerdotes>> 66.- <<Ya me despido, Hijita mía la más amada, Virgencita mía, Señora, Reina. Por favor, quédate tranquila>>. 67.- Y, acto continuo, él se fue a su casa a descansar.

SEGUNDA ENTREVISTA CON ZUMARRAGA

68.- Al día siguiente, Domingo, muy de madrugada, cuando todo estaba aún muy oscuro, de allá salió de su casa hacia acá, a Tlaltelolco: viene a aprender las cosas divinas, a ser pasado en lista; luego a ver al Gran Sacerdote.

69.- Y como a las diez de la mañana estuvo dispuesto: se había oído Misa, se había pasado lista, se había dispersado toda la gente. 70.- Y él, Juan Diego, luego fue al palacio del Señor Obispo. 71.- Y tan pronto como llegó, hizo todo lo posible para tener el privilegio de verlo, y con mucha dificultad otra vez tuvo ese honor. 72.- A sus pies hincó las rodillas, llora, se pone triste, en tanto que dialoga, mientras le expone el venerable aliento, la amada palabra de la Reina del Cielo, 73.- para ver si al fin era creída la embajada, la voluntad de la Perfecta Virgen, tocante a que le hagan, le edifiquen, le levanten, su templo donde se dignó indicarlo, en donde se digna quererlo.

74.- Y el Señor Obispo muchísimas cosas le preguntó, le examinó, para que bien en su corazón constase (para cerciorarse) dónde fue a verla, qué aspecto tenía. Todo lo narró al Señor Obispo, con todos sus detalles, 75.- pero, pese a que todo absolutamente se lo pormenorizó, hasta en los más menudos detalles, y que en todas las cosas vio, se asombró porque clarísimamente aparecía que Ella era la perfecta Virgen, la venerable, gloriosa y preciosa Madre de nuestro Salvador Jesucristo, 76.- a fin de cuentas, no estuvo de acuerdo de inmediato, 77.- sino que le dijo que no nada más por su palabra, su petición, se haría, se ejecutaría lo que solicitaba, 78.- que era todavía indispensable algo como señal para que poder creerle que era precisamente Ella, la Reina del Cielo, quien se dignaba enviarlo de mensajero.

79.- Y tan pronto como lo oyó, Juan Diego dijo respetuosamente al Obispo: 80.- <<-Señor Gobernante, por favor sírvete ver cuál será la señal que tienes a bien pedirle, pues en seguida me pondré en camino para solicitársela a la Reina del Cielo, que se dignó enviarme acá de mensajero>>.81.- Y cuando vio el Obispo que todo lo confirmaba, que desde su primera reacción en nada titubeaba o dudaba, luego lo despidió; pero 82.- apenas hubo salido, luego ordenó a algunos criados, en quienes tenía gran confianza, que fueran detrás de él, que cuidadosamente lo espiaran a dónde iba, y a quién veía o hablaba.

83.- Y así se hizo. Y Juan Diego en seguida se vino derecho, enfiló la calzada. 84.- Y lo siguieron, pero allí donde sale la barranca, cerca del Tepeyac, por el puente de madera, lo perdieron de vista, y por más que por todas partes lo buscaron, ya en ningún lugar lo vieron, 85.- por lo que se regresaron. Y con eso no sólo se vinieron a enfadar grandemente, sino también porque los frustró, los dejó furiosos, 86.- de manera que le fueron a insistir al Señor Obispo, le metieron en la cabeza que no le creyera, le inventaron que lo que hacía era sólo engañarlo deliberadamente, que era mera ficción lo que forjaba, o bien que sólo lo había soñado, sólo imaginado en sueños lo que decía, lo que solicitaba. 87.- Y en este sentido se confabularon unos con otros, que si llegaba a volver, a regresar, allí lo habían de agarrar y castigar duramente para que otra vez ya no ande contando mentiras, ni alborotando a la gente.

88.- Entre tanto Juan Diego estaba en la presencia de la Santísima Virgen, comunicándole la respuesta que venía a traerle de parte del Señor Obispo. 89.- Y cuando se lo hubo notificado, la Gran Señora y Reina le respondió: 90.- <<-Así está bien, Hijito mío el más amado, mañana de nuevo vendrás aquí para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la señal que te pide. 91.- Con eso en seguida te creerá, y ya, a ese respecto, para nada desconfiará de ti ni de ti sospechará. 92.- Y ten plena seguridad, Hijito mío predilecto, que yo te pagaré tu cuidado, tu servicio, tu cansancio que por amor a mí has prodigado. 93.- ¡Animo, mi muchachito! que mañana aquí con sumo interés habré de esperarte>>.

TERCERA APARICIÓN
EL TIO MORIBUNDO

94.- Pero a la mañana siguiente, lunes, cuando Juan Diego debería llevarle alguna señal suya para ser creído, ya no regresó, 95.- porque cuando fue a llegar a su casa, a un tío suyo, de nombre Juan Bernardino, se le había asentado la enfermedad, estaba en las últimas, 96.- por lo que se pasó el día buscando médicos, todavía hizo cuanto pudo al respecto; pero ya no era tiempo, ya estaba muy muy grave. 97.- Y al anochecer, le rogó instantemente su tío que, todavía de noche, antes del alba, le hiciera el favor de ir a Tlaltelolco a llamar a algún sacerdote para que viniera, para que se dignara confesarlo, se sirviera disponerlo, 98.- porque estaba del todo seguro que ya era el ahora, ya era el aquí para morir, que ya no habría de levantarse, que ya no sanaría.

99.- Y el martes, todavía en plena noche, de allá salió, de su casa, Juan Diego, a llamar al sacerdote, allá en Tlatelolco.

100.- Y cuando ya vino a llegar a la cercanía del cerrito Tepeyac, a su pie, donde sale el camino, hacia el lugar donde se pone el sol, donde antes él pasara, se dijo: 101.- <<-Si sigo de frente por el camino, no vaya a ser que me vea la noble Señora, porque como antes me hará el honor de detenerme para que lleve la señal al Jefe de los Sacerdotes, conforme a lo que se dignó mandarme. 102.- Que por favor primero nos deje nuestra aflicción, que pueda yo ir rápido a llamar respetuosamente el sacerdote religioso. Mi venerable tío no hace sino estar aguardándolo>>. 103.- En seguida le dio la vuelta al monte por la falda, subió a la otra parte, por un lado, hacia donde sale el sol, para ir a llegar rápido a México, para que no lo demorara la Reina del Cielo. 104.- Se imaginaba que por dar allí la vuelta, de plano no iba a verlo Aquella cuyo amor hace que absolutamente y siempre nos esté mirando.

105.- Pero la vio como hacia acá bajaba de lo alto del montecito, desde donde se había dignado estarlo observando, allá donde desde antes lo estuvo mirando atentamente. 106.- Le vino a salir al encuentro de lado del monte, vino a cerrarle el paso, se dignó decirle: 107.- <<-¿Qué hay, Hijo mío el más pequeño? ¿A dónde vas? ¿A dónde vas a ver?>>.

108.- Y él, ¿acaso un poco por eso se apenó, tal vez se avergonzó, o acaso por eso se alteró, se atemorizó? 109.- En su presencia se postró, con gran respeto la saludó, tuvo el honor de decirle: 110.- <<-Mi Virgencita, Hija mía la más amada, mi Reina, ojalá estés contenta; ¿Cómo amaneciste? ¿Estás bien de salud?, Señora mía, mi Niñita adorada? 111.- Causaré pena a tu venerado rostro, a tu amado corazón: Por favor, toma en cuenta, Virgencita mía, que está gravísimo un criadito tuyo, tío mío. 112.- Una gran enfermedad en él se ha asentado, por lo que no tardará en morir. 113.- Así que ahora tengo que ir urgentemente a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de nuestro Señor, de nuestros sacerdotes, para que tenga la bondad de confesarlo, de prepararlo. 114.- Puesto que en verdad para esto hemos nacido: vinimos a esperar el tributo de nuestra muerte. 115.- Pero, aunque voy a ejecutar esto, apenas termine, de inmediato regresaré aquí para ir a llevar tu venerable aliento, tu amada palabra, Señora, Virgencita mía. 116.- Por favor, ten la bondad de perdonarme, de tenerme toda paciencia. De ninguna manera en esto te engaño, Hija mía la más pequeña, mi adorada Princesita, porque lo primero que haré mañana será venir a toda prisa>>.

117.- Y tan pronto como hubo escuchado la palabra de Juan Diego, tuvo la gentileza de responderle la venerable y piadosísima Virgen: 118.- <<-Por favor presta atención a esto, ojalá que quede muy grabado en tu corazón, Hijo mío el más querido: No es nada lo que te espantó, te afligió, que no se altere tu rostro, tu corazón. Por favor no temas esta enfermedad, ni en ningún modo a enfermedad otra alguna o dolor entristecedor. 119.- ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? ¿Por ventura aun tienes necesidad de cosa otra alguna? 120.- Por favor, que ya ninguna otra cosa te angustie, te perturbe, ojalá que no te angustie la enfermedad de tu honorable tío, de ninguna manera morirá ahora por ella. Te doy la plena seguridad de que ya sanó>>. 121.- (Y luego, exactamente entonces, sanó su honorable tío, como después se supo).

LAS FLORES

122.- Y Juan Diego, apenas oyó el venerable aliento, la amada palabra de la Reina del Cielo, muchísimo con ello se consoló, mucho con ello quedó satisfecho su corazón. 123.- Y le suplicó instantemente que de inmediato tuviera a bien enviarlo de mensajero para ver al gobernante Obispo, para llevarle la señal, su comprobación, para que le crea. 124.- Y la Reina del Cielo de inmediato se sirvió mandarle que subiera arriba del cerrito, allí donde antes había tenido el honor de verla. 125.- Se dignó decirle: <<-Sube, Hijito mío queridísimo, arriba del cerrito, donde me viste y te dic órdenes. 126.- Allí verás que están sembradas diversas flores: Córtalas, reúnelas, ponlas juntas. Luego bájalas acá, aquí ante mí tráemelas>>.

127.- Y acto continuo, Juan Diego subió al cerrito. 128.- Y al alcanzar la cumbre, quedó mudo de asombro ante las variadas, excelentes, maravillosas flores, todas extendidas, cuajadas de capullos reventones, cuando todavía no era su tiempo de darse. 129.- Porque en verdad entonces las heladas son muy fuertes. 130.- Su perfume era intenso, y el rocío de la noche como que las cuajaba de perlas preciosas.

131.- En seguida se puso a cortarlas, todas absolutamente las juntó, llenó con ellas el hueco de su tilma. 132.- Y conste que la cúspide del cerrito para nada es lugar donde se den flores, porque lo que hay en abundancia son riscos, abrojos, gran cantidad de espinas, de nopales, de mezquites. 133.- y si algunas hierbezuelas se dan, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo devora, lo aniquila el hielo.

134.- Bajó en seguida trayendo a la Reina del Cielo las diversas flores que le había ido a cortar, 135.- y Ella, al verlas, tuvo la afabilidad de tomarlas en sus manecitas, 136.- y volvió amablemente a colocárselas en el hueco de su tilma. Se dignó decirle:

137.- <<-Hijito queridísimo, estas diferentes flores son la prueba, la señal que le llevarás al Obispo. 138.- De parte mía le dirás que por favor vea en ella mi deseo, y con eso ejecute mi deseo, mi voluntad. 139.- Y tú… tú eres mi plenipotenciario, puesto que en ti pongo toda mi confianza. 140.- Y con todo rigor te ordeno que sólo exclusivamente frente al Obispo despliegues tu tilma y le muestres lo que llevas. 141.- Y le contarás con todo detalle cómo yo te mandé que subieras al cerrito para cortar las flores, y todo lo que viste y admiraste. 142.- Y con esto le conmoverás el corazón al Gran Sacerdote para que interceda y se haga, se erija mi templo que he pedido.

143.- Y al dignarse despedirlo la Reina del Cielo, vino a tomar la calzada, viene derecho a México, viene feliz, rebosante de alegría, 144.- ya así viene, rebosante de dicha su corazón, porque esta vez todo saldrá bien, lo desempeñará bien. 145.- Pone exquisito cuidado en lo que trae en el hueco de su tilma, no vaya a ser que algo se le caiga. 146.- Viene extasiado por el perfume de las flores, tan diferentes y maravillosas.

CUARTA APARICIÓN
TERCERA ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA

147.- Y al llegar al palacio episcopal le salió al encuentro el mayordomo e incluso otros criados del señor Obispo. 148.- Y les rogó que por favor le dijeran que quería verlo; pero ninguno accedió, no querían hacerle caso, quizá porque aún no amanecía, 149.- o quizá porque ya lo conocen, que sólo los fastidia, que les es insoportable, 150.- y porque ya les habían hablado de él sus compañeros que lo habían perdido de vista cuando pretendieron seguirlo.

151.- Muy largo tiempo estuvo esperando la respuesta, 152.- y cuando vieron que llevaba ahí tan largo tiempo, cabizbajo, sin hacer nada, a ver si era llamado, notaron que al parecer traía algo en su tilma, y se le acercaron para ver lo que traía, para dar gusto a su corazón. 153.- Y al ver Juan Diego que era imposible ocultarles lo que llevaba, y que por eso lo molestarían, lo expulsarían a empellones o lo maltratarían, un poquito les mostró que eran flores. 154.- Y al ver que se trataba de diversas y finísimas flores, siendo que no era su tiempo, se asombraron muchísimo, y más al ver cuán frescas estaban, cuán abiertas, cuán exquisito su perfume, cuán preciosas, 155.- y ansiaron coger unas cuantas, arrebatárselas. 156.- Y no una, sino tres veces se atrevieron a agarrarlas, pero fracasaron, 157.- porque cuando pretendían tomarlas, ya no podían ver flores, sino las veían como pinturas, como bordados o aplicaciones en la tilma.

158.- Con eso, en seguida fueron a decirle respetuosamente al Señor Obispo lo que habían visto, 159.- y que pretendía verlo el indito que ya tantas veces había venido, quien tenía mucho esperando el recado, porque suplicaba permiso para verlo. 160.- Y tan pronto como el Señor Obispo escuchó eso, captó su corazón que esa era la prueba para que aceptara lo que ese hombre había estado gestionando. 161.- De inmediato se sirvió llamarlo, que en seguida entrara a casa para verlo.

162.- Y cuando entró, se prosternó en su presencia, como toda persona bien educada. 163.- Y de nueva cuenta, y con todo respeto, le narró todo lo que había visto, admirado, y su mensaje.

LA VERSION DE JUAN DIEGO

164.- Le dijo con gran respeto: <<-Mi Señor, Gobernante, ya hice, ya cumplí lo que tuviste a bien mandarme, 165.- y así tuve el honor de ir a comunicarle a la Señora, mi Ama, la Reina del Cielo, venerable y preciosa Madre de Dios, que tú respetuosamente pedías una señal para creerme, y para hacerle su templecito, allí donde tiene la bondad de solicitarte que se lo levantes. 166.- Y también tuve el honor de decirle que me había permitido darte mi palabra de que tendría el privilegio de traerte algo como señal, como prueba de su venerable voluntad, conforme a lo que tú te dignaste indicarme>>.

167.- <<Y tuvo a bien oír tu venerable aliento, tu venerable palabra y se prestó gustosa a tu solicitud de alguna cosa como prueba, como señal, para que se haga, se ejecute su amada voluntad. 168.- Y hoy, siendo aún noche cerrada, se sirvió mandarme que tuviera el honor de venir de nuevo a verte. 169.- Y yo me honré pidiéndole algo como su señal para que fuera creído, conforme a lo que me había dicho que me daría, y de inmediato, pero al instante, condescendió en realizarlo, 170.- y se sirvió enviarme a la cumbre del cerrito, donde antes había tenido el honor de verla, para que fuera a cortar flores diferentes y preciosas>>.

171.- <<Y luego que tuve el privilegio de ir a cortarlas, se las llevé abajo. 172.- Y se dignó tomarlas en sus manecitas, 173.- para de nuevo dignarse ponerlas en el hueco de mi tilma, 174.- para que tuviera el honor de traértelas y sólo a ti te las entregara>>.

175.- <<Pese a que yo sabía muy bien que la cumbre del cerrito no es lugar donde se den flores, puesto que sólo abundan los riscos, abrojos, espinas, nopales escuálidos, mezquites, no por ello dudé, no por eso vacilé. 176.- Cuando fui a alcanzar la cumbre del montecito, quedé sobrecogido: ¡Estaba en el paraíso!. 177.- Allí estaban reunidas todas las flores preciosas imaginables, de suprema calidad, cuajadas de rocío, resplandecientes, de manera que yo -emocionado- me puse en seguida a cortarlas. 178.- Y se dignó concederme el honor de venir a entregártelas, que es lo que ahora hago, para que en ellas te sirvas ver la señal que pedías, para que te sirvas poner todo en ejecución. 179.- Y para que quede patente la verdad de mi palabra, de mi embajada, 180.- ¡Aquí las tienes, hazme el honor de recibirlas!>>

LA IMAGEN EN LA TILMA

181.- Y en ese momento desplegó su blanca tilma, en cuyo hueco, estando de pie, llevaba las flores. 182.- Y así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores preciosas, 183.- en ese mismo instante se convirtió en señal, apareció de improviso la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de conservarla, 184.- guardada ahí en lo que es su hogar predilecto, su templo del Tepeyac, que llamamos Guadalupe.

185.- Y tan pronto como la vio el señor Obispo, y todos los que allí estaban, se arrodillaron pasmados de asombro, 186.- se levantaron para verla, profundamente conmovidos y convertidos, suspensos su corazón, su pensamiento. 187.- Y el señor Obispo, con lágrimas de compunción le rogó y suplicó le perdonara por no haber ejecutado de inmediato su santa voluntad, su venerable aliento, su amada palabra. 188.- Y poniéndose de pie, desató del cuello la vestidura, el manto de Juan Diego, 189.- en donde se dignó aparecer, en donde está estampada la Señora del Cielo, 190.- y en seguida, con gran respeto, la llevó y la dejó instalada en su oratorio.

191.- Y todavía un día entero pasó Juan Diego en casa del Obispo, él tuvo a bien retenerlo. 192.- Y al día siguiente le dijo: <<-¡Vamos! para que muestres dónde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templecito>>. 193.- De inmediato se convidó gente para hacerlo, para levantarlo.

QUINTA APARICIÓN

EL TIO SANO

194.- Y Juan Diego, una vez que les hubo mostrado dónde se había dignado mandarle la Señora del Cielo que se levantara su templecito, luego les pidió permiso. 195.- Aun quería ir a su casa para ver a su honorable tío Juan Bernardino, que estaba en cama gravísimo cuando lo había dejado y venido para llamar a algún sacerdote, allá en Tlatelolco, para que lo confesara y dispusiera, de quien la Reina del Cielo se había dignado decirle que ya estaba sano. 196.- Y no solamente no lo dejaron ir solo, sino que lo escoltaron hasta su casa. 197.- Y al llegar vieron a su venerable tío que estaba muy contento, ya nada le dolía. 198.- Y él quedó muy sorprendido de ver a su sobrino tan escoltado y tan honrado. 199.- Y le preguntó a su sobrino por qué ocurría aquello, por qué tanto lo honraran.

QUINTA APARICIÓN: EL NOMBRE DE GUADALUPE

200.- Y él le dijo cómo cuando salió a llamar al sacerdote para que lo confesara y preparara, allá en el Tepeyac bondadosamente se le apareció la Señora del Cielo, 201.- y lo mandó como su mensajero a ver al Señor Obispo para que se sirviera hacerle una casa en el Tepeyac, 202.- y tuvo la bondad de decirle que no se afligiera, que ya estaba bien, con lo que quedó totalmente tranquilo.

203.- Y le dijo su venerable tío que era verdad, que precisamente en ese momento se dignó curarlo. 204.- Y que la había visto ni más ni menos que en la forma exacta como se había dignado aparecérsele a su sobrino. 205.- Y le dijo cómo a él también se dignó enviarlo a México para ver al Obispo. 206.- Y que, cuando fuera a verlo, que por favor le manifestara, le informara con todo detalle lo que había visto, 207.- y cuán maravillosamente se había dignado sanarlo, 208.- y que condescendía a solicitar como un favor que a su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA DE GUADALUPE.

INICIO DEL CULTO

209.- Y en seguida traen a Juan Bernardino a la presencia del Señor Obispo, para rendir su informe y dar fe ante él. 210.- Y a ambos, a él y a su sobrino, los hospedó el Obispo en su casa unos cuantos días, 211.- durante todo el tiempo que se erigió el templecito de la Soberana Señora allá en el Tepeyac, donde se dignó dejarse ver de Juan Diego. 212.- Y el señor Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la preciosa y venerada imagen de la preciosa Niña del Cielo. 213.- Tuvo a bien sacarla de su palacio, de su oratorio, donde estaba, para que toda la gente pudiera ver y admirar su maravillosa imagen.

214.- Absolutamente toda la ciudad se puso en movimiento ante la oportunidad de ver y admirar su preciosa y amada imagen.

LA CONVERSIÓN DE MÉXICO

215.- Venían a reconocer su carácter divino, 216.- a tener la honra de presentarle sus plegarias, 217.- y mucho admiraban todos la forma tan manifiestamente divina que había elegido para hacerles la gracia de aparecerse, 218.- como que es un hecho que a ninguna persona de este mundo le cupo el privilegio de pintar lo esencial de su preciosa y amada imagen.

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: Águila que habla o El que habla como águila) es conocido por el Acontecimiento Guadalupano, que consiste en las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, que tuvieron lugar en el año de 1531, y en donde, San Juan Diego fue uno de los protagonistas centrales.

SanJuan Diego nace en torno al año 1474, en Cuauhtitlán, que pertenecía al reino de Texcoco; y su muerte tuvo lugar en 1548, poco después de otro importante protagonista de ese Acontecimiento, el arzobispo de México, fray Juan de Zumárraga.

San Juan Diego es llamado embajador-mensajero de Santa María de Guadalupe. Fue beatificado en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de la ciudad de México el 6 de mayo de 1990 por el Papa Juan Pablo II, durante su segundo viaje apostólico a México.